Las juveniles de Javi González, clasificadas pese a la derrota

El Juvenil Femenino División de Honor Surjet M5 Ciudad de Dos Hermanas perdió su segundo partido con Nexa Carboneras, pero logró la clasificación en la Fase de Ascenso por la suma de goles de los dos encuentros disputados, el primero ganado por 30-25 en Montequinto y el segundo perdido 30-26 en Carboneras.

Sufrido pase para las pupilas de Javi González que lucharon como jabatas por conseguir su sueño y escribir su nombre con letras de oro en la historia del club.

El partido en Carboneras comenzó con las espadas en alto desde el primer momento, con dos conjuntos muy enchufados, muy defensivos y con acierto goleador. La primera mitad fue de alternancia en el marcador, con ligeras diferencias a favor de ambos equipos y un marcador al descanso 14-16.

La segunda mitad fue otra cosa. Jugando sin portera, las siete jugadoras de campo de Carboneras hicieron mucho daño a Montequinto, que no acertó al principio a defender la superioridad local y vio como el marcador se decantaba de forma alarmante para las almerienses, hasta el punto de enjuagar la ventaja que traían de casa y verse fuera de la competición.

En minutos vibrantes y con una grada plagada de familiares quinteños volcados con la suyas, las juveniles de Montequinto no se rindieron y tiraron de pundonor, sacando todo el balonmano que tienen dentro. En el minuto 23, Montequinto estaba fuera (28-21) y Carboneras mantuvo una ventaja que le daba la clasificación a falta de solo dos minutos.

Pero el esfuerzo tuvo su recompensa, Carboneras falló un penalti y pasó a defensa individual. Montequinto, con una jugadora excluida, sacó a su portera del campo para mantener la igualdad y consiguió dos goles que le dieron la clasificación in extremis.

Y en eso llegó el éxtasis, se liberaron todas las tensiones y se dejaron en la cuneta muchos tragos amargos que han acompañado al equipo en muchos momentos.

#Licenciaparasoñar es su lema. Pues soñemos, con un grupo que ya se ha hecho familia, con unos padres capaces de hacerse mil kilómetros y dar alas a sus «niñas» y con un cuerpo técnico increíble, soñemos, porque ahora, más que nunca, nos está permitido soñar.